Los niños y la Naturaleza

MI PROPIO HUERTO


La curiosidad de los niños va mas allá de lo que ocurre dentro del aula. A parte de ello existe todo un mundo exterior y precisamente las flores y las plantas, nos acercan a la magia de la vida.
En nuestro centro hacemos posible que los niños sean partícipes en plantar semillas, cultivar plantas comestibles como por ejemplo tomates, girasoles o alubias y decorativas, como por ejemplo margaritas, regarlas, disfrutar con los cambios estacionales y observar como de una pequeña semilla puede salir una preciosa flor.
Cuidando sus propias plantas los niños se divierten a la vez que aprenden sobre los nombres de las diferentes especies, tipos y ciclos de de la siembra y la recolecta y generan el amor por la naturaleza .
Los niños se involucran con las plantas y flores de tal forma que aunque al principio nesesitan la asistencia de un adulto, con el tiempo son capaces de plantar sus propias plantas y cultivar su propio jardín.
Este tipo de actividades les ayuda a ser pacientes a la vez que les permite tocar los elementos con los que van trabajando - la tierra, las semillas, etc., tomar el control sobre como plantar - manejando una pequeña pala y sus manitas y oler las plantas y las flores que van creciendo en su jardín, descubren la importancia del sol para las plantas y agudizan sus sentidos a la vez que se sienten útiles.


MI MASCOTA

Desde que son bebés los niños sienten una atracción especial por los animales. En su compañía los niños crecen más tranquilos y seguros de sí mismos. Un niño que aprende a cuidar de un animal y a tratarlo con cariño y con paciencia adquiere un aprendizaje para relacionarse con las personas.
La convivencia con una mascota satisface el deseo de independencia del niño que a su vez aprende a ofrecer ayuda y protección a su animal.
En nuestro centro los niños aprenden a no molestar a su mascota mientras come o duerme, a limpiar la caja o el plato de la comida y a tratarlo con delicadeza, lo cual les ayuda a desarrollar el sentido de la responsabilidad y de respeto hacia otros seres vivos.
Asimismo, el contacto físico, las caricias, los mimos y el rascar al animal le permiten a los niños desarrollar la experiencia táctil, aportándoles seguridad en sí mismos, contribuyendo a la autoestima y a la autoconfianza y desarrollan la capacidad de relacionarse con los demás. En el plano de la estabilidad emocional, el hecho de relacionarse con un animal que "no habla" constituye una forma de asimilar las reglas de la comunicación no verbal y desarrolla la capacidad de intuición, la compasión y la empatía.

 

Contacto:

CEGEM-My little world

C/Nuñez de Arce 34

47002 Valladolid

tlf.: 983 072 979/610 956 838

Visiten también nuestra página en facebook

Noticias

 

AVISO IMPORTANTE!

 

VISITE TAMBIEN:

 

http://guarderiaingles.weebly.com/

 

 

Ver todas las noticias